Formación docente: actual exigencia a los colegios

(Extracto de artículo)

“…Una pregunta que surgió en una jornada que se realizó en Suiza, en referencia a la “Transformación  del Estudio de la Pedagogía”, fue la siguiente: ¿Se trata de la “formación” o de la “instrucción” de maestros? ¿Se trata de que el futuro maestro agregue durante su estudio, a lo que él ya presenta como su personalidad, los conocimientos para llegar a determinadas metas para aprender a educar, es decir, a conseguir contenidos y esquemas educativos? ¿O se trata de que ese futuro maestro desarrolle su personalidad y se transforme, para estar así a la altura de su tarea de educar a grupos de jóvenes seres humanos en crecimiento? Estas preguntas encabezan las preguntas que se originan en profundas preocupaciones, todas ellas relacionadas con las grandes exigencias de la vida humana y del desarrollo humano, y que desde la Sociología se describen como “individuación”. A principios de siglo (siglo XX), la vida del hombre estaba todavía enraizada en múltiples formas de vida que se apoyaban en el pasado. El niño crecía junto con sus hermanos en el marco de una familia con determinadas costumbres, con tareas, con juegos, con canciones. Su vida estaba impregnada por un ámbito religioso y todo se orientaba por principios morales. Cuando el hombre, ya como ser adulto se insertaba en una vida profesional, el trabajo constituía para él un valor relacionado con la ética. Por todo esto el hombre podía desarrollarse como persona. Hoy en día el hombre está en cierta manera debilitado en su desarrollo, en parte debido a la falta de formas tradicionales de vida que se han desmoronado por completo. En esta situación sólo hay dos caminos. Transitando uno de ellos el hombre se convierte en hoja al viento de sus deseos y pasiones, frente a todo aquello que la sociedad de consumo le ofrece como tentación; él es, siguiendo las palabras de D. Riesman “guiado hacia afuera de sí mismo o –y ese es el sentido más profundo de la pérdida de las tradiciones- él encuentra en sí mismo las fuerzas y capacidades para darle a su vida desde el interior, la dirección y el apoyo que antes le llegaba desde afuera. Este paso es necesario en esta época del desarrollo del “Alma Consciente”, ya que es una exigencia del camino hacia la independencia y la Libertad.

Este paso evolutivo del hombre implica sin embargo un riesgo desde lo específicamente humano. El cambio de paradigma sólo puede realizarse si el Colegio, junto con sus maestros, alcanza este lugar que permita a los niños desarrollar esa llama que les haga posible dar a sus vidas una dirección y un sentido desde el interior. El Colegio tiene hoy una función y una responsabilidad histórica, esta es la razón de la existencia de los Colegios Waldorf. El maestro tiene una tarea humanitaria y debe estar compenetrado interiormente por ella. ¿Cómo estamos entonces frente a la pregunta “¿formación o instrucción de maestros?” Las indicaciones que nos da Rudolf Steiner tienen una sola acepción:  “Hay que llegar a la resolución de reconocer la necesidad de conseguir una constitución anímica completamente nueva, distinta a la que se había tenido hasta ahora, o dicho de otra manera, se debe agregar a la anteriormente presente, una nueva.” Esta frase se encuentra en el libro “El umbral del mundo espiritual”, en el cual Rudolf Steiner describe el camino por el cual se llega desde una conciencia corriente ligada a los sentidos, a una vivencia consciente en el dominio de lo suprasensible. Las mismas palabras, con respecto a una completa transformación de la constitución anímico espiritual se encuentra en todos los lugares desde donde Rudolf Steiner habla a los maestros Waldorf de la formación docente de un Maestro Waldorf. Para acompañar el paso de la humanidad del actual estadio evolutivo al siguiente, no se puede trabajar desde una constitución anímico espiritual antigua, sino que el maestro debe desarrollarse hacia una nueva constitución de su alma y de su espíritu.”

Autor:  Ernst Michael Kranich   (1929 – 2007)

Profesor Waldorf  y  formador de maestros Waldorf.

Anuncios